Educación e igualdad: ¿Oportunidades condenadas al desván de las utopías?

 

Autores
Di Croce, Soledad; Echenique, Mariana
Tipo de recurso
artículo
Estado
Versión aceptada para publicación
Año de publicación
2014
País
Argentina
Institución
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires
Repositorio
RIDAA (UNICEN)
Descripción
El propósito de este trabajo es aproximarnos a la relación entre la noción de igualdad y la educación en contextos de pobreza, tanto en Argentina como en Uruguay, partiendo de la hipótesis formulada por Bordoli (2006) de la existencia de un quiebre en la matriz discursiva pedagógica entre ambos conceptos. Para entender este planteo es necesario conocer cómo se configuró el discurso educativo moderno a partir de una fuerte articulación de ambas categorías. La educación fue concebida como uno de los garantes de la igualdad de posibilidades a todos los ciudadanos en términos de acceso a la cultura y, en consecuencia, de oportunidades sociales y laborales futuras (Bordoli, 2006). Luego, con la incorporación de los derechos sociales al estatuto de ciudadanía a mediados del siglo XX, se intentó mitigar las desigualdades de clase y dar respuestas a las demandas por una mayor participación social y económica de los nuevos sectores de la sociedad. El principio de igualdad formal del liberalismo se complejizó al incorporar la dimensión social y basarse en un movimiento de universalización y en la idea de «solidaridad nacional» que intentó ser 2 garantizada por el estado a través de la seguridad social entendida como control del riesgo. Un pasaje que supuso el desplazamiento de la virtud cívica, en tanto componente de la ciudadanía individual, a la solidaridad social como horizonte colectivo de sentido, como así también se modifica su componente material (Giovine, 2012). En el marco de las transformaciones sociales ocurridas en las últimas décadas, en particular a partir de los ‘90, la relación entre igualdad y educación se resignifica cuando comienzan a darse un conjunto de políticas y prácticas denominadas socio-educativas que gestionan el apoyo focalizado del Estado hacia los pobres. Que si bien se enuncian en pos de atender los efectos de la desigualdad y en términos de ciudadanías plenas, dichas políticas no son suficientes para alterar las causas de la desigualdad. Puede decirse que esta línea noventista de reformas, que impulsó la masificación escolar al incluir a sectores sociales que no accedían al sistema, sobre todo a partir de la ampliación de la obligatoriedad escolar, propone incluir a los sectores excluidos a quienes la escuela deberá contener socialmente, lo que significa para el Estado un modo de controlar lo que constituye una amenaza para la gobernabilidad y control social (Martignoni, 2005). Y paralelamente cambió la naturaleza de la escuela incrementando la desigualdad al interior del mismo, profundizando la segmentación ya existente, instalando nuevos y/o reciclados sentidos en el espacio escolar y construyendo nuevas subjetividades. O sea que la masificación modificó no sólo la regulación de la relación pedagógica desestabilizando, con la incorporación de nuevos públicos escolares, los acuerdos e intereses que ya estaban estandarizados, sino también la aparente homogeneidad de los fines y valores (Dubet y Martucelli, 1999). Se da lugar a un proceso de fragmentación que se produce por el debilitamiento de la matriz estado-céntrica, que implica el corrimiento del estado como uno de los principales organizadores de la sociedad y de la trama institucional desarrollada alrededor de ella, no logrando articularse alrededor de referencias comunes, sino conformando agregados autorreferidos que ya no son parte de un todo integrado y que poseen normas, valores y creencias que los individualizan. Esto también supone particularización y multiplicidad del sentido de lo escolar (Giovine, 2011). Como cierre expondremos las principales características de la última reforma educativa iniciada a principios de éste siglo, y trataremos de rastrear como se redefine la relación entre educación e igualdad bajo el nuevo marco político y legal. Se vuelve a considerar al estado como un actor clave para garantizar niveles básicos de igualdad y de cohesión social, instituyéndoselo como garante en el marco de una “repolitización de las políticas públicas” (Senén González, 2008). Se va redefiniendo el papel del estado nacional asumiendo un rol más activo en la elaboración de estrategias de carácter integral que se articulen las políticas educativas con las políticas sociales y económicas, planteada como una tarea compartida entre el estado y la sociedad civil (Giovine, 2010). Aparece así una red constituida por múltiples agentes que intervienen en el desarrollo de políticas orientadas a la contención, la prevención y la educación de las familias pobres, a partir de nuevas alianzas particulares entre los diferentes niveles del estado y sectores de la sociedad civil. Se configura “una trama de multi-regulaciones que oscila entre la reparación/restitución de los derechos vulnerados y la no superación de la estigmatización del niño/adolescente/joven pobre- peligroso” (Giovine, 2012: 18). Así se da un proceso de construcción de nuevos discursos que no logran destituir los modos de actuación pública y erigir un nuevo patrón para la educación pública como derecho ciudadano garantizado por el Estado como garante del bien común.
Idioma
español
OAI Identifier
oai:RIDAA:123456789/312
Enlace del recurso
http://www.ridaa.unicen.edu.ar/xmlui/handle/123456789/312
Nivel de acceso
Acceso abierto
Materia
Educación
Reforma de la educación
Igualdad
Pobreza
Argentina
Uruguay