Automóvil y paisaje: contribución a la forma urbana

Como advierte el epígrafe, el paisaje urbano actual no se entiende sin la presencia, abrumadora o discreta, del automóvil. El motor ha sido desde su aparición un potente transformador territorial, un creador de tipos residenciales y comerciales: aparcamientos, rotondas, gasolineras, urbanizaciones d...

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Detalhes bibliográficos
Autores: Riesco Chueca, Pascual, López Suero, Marta
Formato: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2009
País:España
Recursos:Universidad de Sevilla (US)
Repositorio:idUS. Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla
OAI Identifier:oai:idus.us.es:11441/125930
Acesso em linha:https://hdl.handle.net/11441/125930
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Automóvil
Paisaje
Urbanismo
Descrição
Resumo:Como advierte el epígrafe, el paisaje urbano actual no se entiende sin la presencia, abrumadora o discreta, del automóvil. El motor ha sido desde su aparición un potente transformador territorial, un creador de tipos residenciales y comerciales: aparcamientos, rotondas, gasolineras, urbanizaciones dispersas. Al mismo tiempo, su presencia en ciudades consolidadas condiciona profundamente el carácter del paisaje. Ya desde la lejanía se hacen preceder las ciudades, como grandes ejércitos en campaña, de una aureola de apremiante y sostenido temblor sonoro. Manhattan, desde la otra orilla del ancho río Hudson, se manifiesta como una lejana tempestad estacionaria, donde sobrenadan esquirlas acústicas apenas identificables (ambulancias, pitidos, frenazos), casi disueltas en la gran sopa sonora. Las riadas de chapa y cristal en las arterias de acceso desplazan sus poderosas corrientes habitadas: en su fluir enigmático y nervioso parece anticiparse el gesto de la ciudad. Y cualquier calle o plaza pone, como orla de sus edificios o monumentos, cadenas de coches brillantes, inquietos en las horas centrales, soñolientos cuando reposa el día.